Con la llegada del invierno, muchas familias buscan alternativas para mantener el hogar cálido sin que la factura de electricidad se dispare. Entre las opciones más utilizadas aparecen el aire acondicionado en modo calor, el calefactor eléctrico y el caloventor, pero no todos tienen el mismo nivel de consumo energético.
No la tires ni la tomes: qué hacer con el agua que sale del aire acondicionadoElegir el sistema adecuado no solo permite disfrutar de una temperatura confortable, sino también reducir el impacto en el presupuesto mensual. Conocer cuánto consume cada equipo es clave para tomar una decisión más eficiente.
Qué aparato consume menos electricidad para calefaccionar
El caloventor suele ser una de las opciones más elegidas por su precio accesible, su tamaño compacto y la facilidad para trasladarlo de una habitación a otra. Es útil para calentar ambientes de manera rápida y puntual, especialmente en espacios donde no existe un sistema fijo de calefacción.
Sin embargo, también es uno de los equipos que más energía demanda. Su consumo puede alcanzar los 2.000 watts por hora (2 kWh), lo que lo convierte en una alternativa poco conveniente para quienes buscan ahorrar en la boleta de luz si se utiliza durante varias horas al día.
El aire acondicionado en modo calor representa una opción más eficiente desde el punto de vista energético, especialmente cuando se mantiene configurado en una temperatura cercana a los 20 °C. Un equipo split de 2.200 calorías, con clasificación energética A o superior, puede calefaccionar correctamente ambientes de entre 50 y 60 metros cuadrados siempre que no existan filtraciones de aire frío.
No obstante, es importante recordar que el consumo aumenta a medida que se incrementa la temperatura programada. Por cada grado adicional, el gasto eléctrico puede crecer entre un 7% y un 9%.
El calefactor, la alternativa más económica
Entre los sistemas eléctricos analizados, el calefactor es el que registra el menor consumo. Su demanda ronda los 600 watts por hora, lo que significa que utiliza aproximadamente tres veces menos energía que un caloventor y cerca de la mitad de la que requiere un aire acondicionado funcionando en modo calor.
Además de representar un menor gasto eléctrico, suele ser una solución eficaz para calefaccionar ambientes pequeños. Su instalación es sencilla y puede convertirse en una buena alternativa para quienes buscan mantener la casa caliente durante el invierno sin incrementar de forma significativa el costo de la factura de luz.